viernes, 12 de abril de 2013

VENEZUELA A POCAS HORAS DE SU DESTINO





 El silencio invade las aceras, las calles, los vagones, las paradas, todos con una mirada de reflexión o meditación, nadie comenta en voz alta­­­  ­­̶ ni un saludo hipócrita se escucha ̶  las personas sólo dialogan con sus teléfonos o con el último aparato de moda.

En la mente de cada venezolano surcan ideas sobre el próximo domingo 14 de abril, la calma del pensamiento antecede al caos que se avecina, inquietudes, sobresalto, una larga noche, una larga espera. La preocupación del futuro atraviesa el presente en esto últimos días, el destino de un pueblo está en manos de unas elecciones y una batalla épica entre mentiras, verdades, agresiones, sinceridades, insultos, provocaciones. La justicia y la igualdad están sujeto a interpretación como todo lo humano, nada definido, el gris flaquea en opiniones que emiten adeptos ciegos a procesos inciertos.

Los problemas personales por las próximas horas pierden protagonismo en un país sumergido en la política, algunos piensan en el dinero, otros en su comida, los corruptos vociferan insultos cobardes, amenazas y secuestros se intensifican, nadie bebe pero todos toman ideas de propagandas al margen de la ley.
Miedo y esperanza, dos sensaciones muy cercanas y familiares para los venezolanos, falta tan poco para definir los nuevos tiempos de Venezuela, sólo pronósticos malos auguran los eruditos, los mismos que en tanto tiempo no han buscando soluciones para las divisiones sociales y políticas.

El trabajo, la unidad, un buen porvenir, deseos que no aceptan fronteras ideológicas, que no contemplan ni aceptan esa noción de corrupción, que no permiten que la realidad les arrebate sus aspiraciones. Mejorar el país en gran parte dependerá del ganador del Domingo, pero la responsabilidad es del venezolano, él que se levanta bien temprano a trabajar, él que si cree en las leyes, él que lucha. No dependerá del partido que gobierne, nunca será así, no en este país.

Venezuela es más que las ideologías que gobiernan, somos mejores que eso, solo poniéndonos de acuerdo y respetándonos, levantaremos el país de nuestros sueños, la envidia de otras naciones, la tierra más hermosa por la que tantos hombres y mujeres han sudado su nombre. En fin ese lugar donde queramos vivir y morir. Dios nos acompaña pero las acciones dependen exclusivamente de aquellas personas, que para bien o para mal se hacen llamar venezolanos

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